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DOM, 20 SEPT 2026
Entretenimiento

Milo tiene cinco años, ya grabó un disco y el domingo toca en el Gran Rex: bienvenidos a PJ Kids

Periko y Jessi León suben al escenario junto a su hijo, que se anota como uno de los bateristas más chicos del rock latino. La historia de un proyecto familiar que mezcla funk, ritmos latinos y canciones para chicos que también escuchan los grandes.

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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos · 20 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

A los cinco años muchos chicos todavía no llegan solos al baño y ya hay uno que va a tocar la batería en el Gran Rex. Sí, el Gran Rex, ese mismo, el de las leyendas. Milo, hijo de Periko y Jessi León, se presenta este domingo 20 de septiembre como invitado de apertura de Los Meñiques de la Casa, y la sola imagen de un nene de jardín de infantes sentado frente a un set de baterías en un escenario para tres mil personas ya vale la nota entera.

Una banda que arrancó en el living de casa

PJ Kids no nació como un plan de marketing ni como una ocurrencia de oficina: arrancó cuando Milo tenía tres años y medio y empezó a garparse con la batería en el living mientras sus viejos ensayaban. Hasta ese momento, Periko y Jessi venían de un recorrido como dúo de pop con nominaciones al Latin Grammy encima y un parate de casi cinco años produciendo a otros artistas. El pibe los miraba, agarraba los palillos y la cosa fue tomando forma sola.

(Acá hago un alto: que un nene de tres años te cambie el plan de vida a dos adultos con carrera internacional es de esas cosas que te reconcilian con la idea de tener hijos. O te sacan las ganas. Las dos opciones son válidas.)

Rock, funk y miedo a la oscuridad

El repertorio junta rock, funk y ritmos latinos, pero lo lindo es que no les habla a los chicos en diminutivo pedagógico. Abordan temas que cualquier padre reconoce: la comida, la autoestima, el monstruo debajo de la cama. Dos temas sintetizan todo: “Cree en ti” y “Monstruos”. El primero trabaja el “vos podés”; el segundo, la idea de que los miedos se enfrentan acompañado.

Crianza, escuela y escenario

Lo más interesante, a mi entender, es cómo manejan el equilibro entre el oficio y la infancia. Periko contó que las grabaciones se ajustan a los momentos en que Milo tiene ganas de participar. Si el pibe no quiere, no quiere, y listo. La banda convive con las tareas del colegio y los juegos, y eso le saca toda la pátina de “niño prodigio explotado” que uno podría imaginar leyendo de afuera.

(Porque, seamos sinceros, cada vez que aparece un chico talentoso en escena, la primera pregunta no es “qué bien toca” sino “lo están presionando”. Acá, por lo que cuentan, la respuesta parece ser que no.)

“Cuando el nene quiere terminar, interrumpimos la actividad para jugar al fútbol o con plastilina.”Periko

La agenda post Gran Rex viene cargada: hay una colaboración con Canticuénticos prevista para fin de año y un tercer disco anunciado para 2026. Mientras tanto, este domingo a la tarde, Milo va a hacer lo que cualquier chico de cinco años sueña con hacer: meter ruido arriba de un escenario, con sus viejos al lado y un teatro lleno de gente mirándolo con una sonrisa.

Mi recomendación sin vueltas: si tenés hijos, sobrinos, ahijados o el chico del vecino que te cae bien, llevalo. Si no, andá igual. Ver a un pibe de cinco años darle a la batería en el Gran Rex es de esas cosas que te devuelven la fe en que, a veces, la música sale del lugar correcto. Por las dudas, llevá pañuelos: los vas a necesitar.

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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos

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