Denisse González, el chequeo de rutina que terminó en dos internaciones y un diagnóstico que no esperaba
La exparticipante de Gran Hermano habló sin filtros sobre la púrpura trombocitopénica, los cuatro tratamientos que probó y el miedo que todavía la persigue a un mes del alta.
A veces uno va a sacarse sangre pensando en volver a casa con un sándwich en la mano y termina entrando a una sala de internación. Eso, literalmente, le pasó a Denisse González, que fue a hacerse un chequeo de rutina y, cuando quiso acordar, estaba en una cama de hospital con mil plaquetas en el cuerpo (sí, mil, no es un número que invite a festejar nada).
Después de dos internaciones y un mes entero de controles, la ex Gran Hermano decidió abrir la boca y contar lo que le venía pasando. Lo hizo en televisión, con el médico Guillermo Capuya al lado, y se mandó una definición clínica bastante concreta: púrpura trombocitopénica idiopática, que en el consultorio moderno se conoce como púrpura trombocitopénica inmune. La palabra bonita, en criollo, significa que las defensas se confunden y le dan por atacar a las plaquetas, que son las que ayudan a que la sangre coagule cuando uno se corta.
Cuatro tratamientos y una mejoría a controlar
González pasó por cuatro tratamientos distintos y, según contó, el último parecía estar funcionando. Faltan análisis para confirmarlo, así que por ahora lo que hay es una expectativa con los dedos cruzados. Todavía no sabe si va a tener que tomar medicación de por vida o si el cuerpo le va a dar un respiro más prolongado. Lo concreto es que sigue haciéndose controles de laboratorio para ver cómo responde.
En el peor momento, la cosa se puso fea: registró apenas mil plaquetas y tuvo que restringir hasta las cosas más tontas del día a día. Cepillarse los dientes, por ejemplo, quedó fuera del menú por un rato, porque cualquier sangrado mínimo se transforma en un problema serio cuando tenés la sangre tan liquida como un caldito de Houston en pleno agosto.
Yo no soy la enfermedad
“Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad.”Denisse González
Esa frase la dijo ella y, si me dejan opinar, es de las que se tatúan. Porque en medio del miedo que sintió en los primeros días y que, según sus propias palabras, todavía le cuesta procesar, González eligió marcar una diferencia clave: el diagnóstico no la define. Una cosa es tener una patología en el cuerpo y otra muy distinta es dejar que esa patología te maneje la cabeza.
Por qué lo contó en redes
- No quería desaparecer un mes de las redes sin dar explicaciones a su comunidad.
- Recibió mensajes de gente con la misma enfermedad y eso la ayudó a sentirse acompañada.
- Pudo conocer experiencias de otros pacientes que atravesaron cuadros similares.
- Destacó el papel de su pareja, Bautista Mascia, durante las internaciones y reivindicó el valor de las visitas y las conversaciones para quienes están en un hospital.
A mí lo que más me quedó dando vueltas es lo de las visitas. Lo dijo ella, no yo: cuando estás internado, que alguien se acerque a charlar un rato vale oro. Suena a consejo de abuela, pero es de esos consejos de abuela que están cargados de razón.
Recomendación de la casa
Si te interesa entender cómo funciona una enfermedad autoinmune sin meterte en un paper de la facultad, esta entrevista es un buen punto de partida. Denisse no dramatiza, no victimiza, no vende nada: cuenta lo que le pasa con una mezcla de firmeza y vulnerabilidad que se agradece. Mi recomendación sin vueltas es verla hasta el final, sobre todo por el tramo en el que habla de su pareja y del aprendizaje emocional que le dejó todo esto. Sirve, además, para entender por qué hacerse un chequeo de rutina a veces no es una pérdida de tiempo, sino directamente un acto de supervivencia.
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